Proyecto 365 Días
131/365  Usos tradicionales de la Palmera Canaria. El Carro del Barrendero de mi barrio.
 (Traditional uses of the Palm Canary .The sweeper car of my neighborhood)
Guargacho, Tenerife.

131/365  Usos tradicionales de la Palmera Canaria. El Carro del Barrendero de mi barrio.

 (Traditional uses of the Palm Canary .The sweeper car of my neighborhood)

Guargacho, Tenerife.


117/365 Atardecer Surrealista.
Guargacho, Tenerife .

117/365 Atardecer Surrealista.

Guargacho, Tenerife .


92/365  El fuego que alimenta nuestras vidas, se retira para dar paso a la Señora de la Noche.
Atardecer desde Guargacho en la Isla de Tenerife.

92/365  El fuego que alimenta nuestras vidas, se retira para dar paso a la Señora de la Noche.

Atardecer desde Guargacho en la Isla de Tenerife.


81/365  Siluetas 
Guargacho - Tenerife.

81/365  Siluetas 

Guargacho - Tenerife.


34/365 Por las Calles de Guargacho. Tenerife

34/365 Por las Calles de Guargacho. Tenerife


12/365   Allí donde mis recuerdos…
Impregnados de recuerdos
aquellos muros que se resisten al tiempo,
al sol inclemente que la acompaña
casi trecientos días al año.

Allí donde jugó y creció cuando niña
pisaba tierra y ordeñaba
sus paseos preferidos
eran los fines de semana.

El Cabrero le llamaban al abuelo
más de cien cabras eran su orgullo
Y la abuela hacía los quesos
con leche fresca de la mañana.

Allí le hicieron su primera lanza de pastoreo
pequeña para una niña que soñaba grande,
la quería de dos metros, 
como la del  que guiaba su rebaño.

Aquel era un hombre sabio
pagano por naturaleza
siempre con los sentidos puestos 
en la madre tierra.
Sentía el viento,
leía las nubes,
sabio que  divisaba tormenta,
calima o cambio de paso.

Aquellas vidas dejaron huellas
tierra que se llenó de recuerdos
lo sientes cuando te acercas,
cuando caminas por sus senderos 

Allí donde sus recuerdos,
Allí donde los de Ellos.

Bj.rojas

12/365   Allí donde mis recuerdos…


Impregnados de recuerdos

aquellos muros que se resisten al tiempo,

al sol inclemente que la acompaña

casi trecientos días al año.


Allí donde jugó y creció cuando niña

pisaba tierra y ordeñaba

sus paseos preferidos

eran los fines de semana.


El Cabrero le llamaban al abuelo

más de cien cabras eran su orgullo

Y la abuela hacía los quesos

con leche fresca de la mañana.


Allí le hicieron su primera lanza de pastoreo

pequeña para una niña que soñaba grande,

la quería de dos metros,

como la del  que guiaba su rebaño.


Aquel era un hombre sabio

pagano por naturaleza

siempre con los sentidos puestos 

en la madre tierra.


Sentía el viento,

leía las nubes,

sabio que  divisaba tormenta,

calima o cambio de paso.


Aquellas vidas dejaron huellas

tierra que se llenó de recuerdos

lo sientes cuando te acercas,

cuando caminas por sus senderos 


Allí donde sus recuerdos,

Allí donde los de Ellos.


Bj.rojas


10/365  Y esperaba tener  el valor de enviar aquella carta…

10/365  Y esperaba tener  el valor de enviar aquella carta…